La existencia de una numerosa administración del Estado, un poderoso movimiento obrero y una débil clase media, fueron los protagonistas de los avatares de Ferrol durante el periodo republicano. Una buena parte de los funcionarios no aceptaba de buen grado la llegada de la II República. Otra parte, sin ser propiamente monárquica, creía inevitable que tarde o temprano la República sería abolida, por lo que no querían verse profesionalmente perjudicados por una excesiva fidelidad a la misma. Unos y otros juraron fingidamente el acatamiento a la Constitución republicana.
La represión sistemática tras el golpe de Estado; la resistencia de las guerrillas y su organización; el uso de los presos políticos como mano de obra barata; y el panorama político y sindical de la posguerra completan una visión global de Ferrolterra entre 1931 y 1952, con especial atención los principales hechos ocurridos durante ese período.






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